Un piercing profesional se realiza con una aguja diseñada específicamente para ello. Esta técnica es precisa, higiénica y apenas daña el tejido, por lo que el piercing suele cicatrizar más rápido y de forma más limpia. Además, un piercer formado puede valorar de manera individual qué tipo de aguja y joya es el más adecuado para tu piel y para cada zona del cuerpo.
Las pistolas Multishot o de pendientes, como las que se ven en joyerías o droguerías, funcionan con presión: la joya se “dispara” a través del tejido. Esto puede causar daños, alargar la cicatrización y aumentar el riesgo de infección, ya que a menudo estas pistolas no se pueden esterilizar por completo.
Por eso, para cualquier piercing profesional, especialmente en cartílago o zonas sensibles, la aguja es el método claramente más seguro y más respetuoso.






