Un cover-up consiste en cambiar por completo o cubrir un tatuaje ya existente. Si tienes un diseño que no se ejecutó bien, que ya no encaja contigo o que es un error de juventud, solemos tener muy buenas soluciones para ello.
El láser puede ser una opción, pero suele ser costoso y doloroso. No es en absoluto inútil, sobre todo cuando hay que aclarar un tatuaje para crear más margen de maniobra para el cover-up.
En muchos casos, sin embargo, un cover-up también funciona sin tratamiento láser. La clave es un diseño desarrollado con inteligencia que aproveche el tatuaje existente de forma hábil y lo integre armoniosamente. Por supuesto, hay límites: los diseños de líneas finas o muy claros no son adecuados para cubrir tatuajes oscuros o grandes. No obstante, si estás abierto a diseños algo más grandes y potentes, casi siempre encontramos una solución adecuada.